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INTERVENCION EN LA AUDIENCIA CIUDADANA DEL AYUNTAMIENTO DE BARCELONA PARA LA CARTA MUNICIPAL

Audiencia ciudadana

Alcalde, Concejales, conciudadanos de Barcelona :

Accedo a tomar la palabra en esta audiencia pública para expresar, como ciudadano, mi preocupación por la propuesta que nos hacéis, la mayoría de nuestros representantes en el Ayuntamiento de Barcelona, en relación al articulo 4º de la Carta Municipal que trata sobre el status de las lenguas en dicha corporación.

La redacción que el consistorio pone a nuestra consideración recoge, a mi juicio, las aspiraciones del pensamiento identitario único que se encuentra instalado en parte de nuestra sociedad.

No presentando ninguna objeción a que ese pensamiento forme parte de las prioridades de actuación de la corporación, si así lo desea la mayoría de la sociedad a la que representa, si que pienso, sin embargo, que constituye un acto de prepotencia incompatible con los valores democráticos, que una corporación pública proclame unas normas de homogeneidad social que falsifiquen la realidad que debería representar y respetar.

Si preocupante es esta situación, más dolorosa es la valoración que de este acto se deriva. Con sorpresa miles de ciudadanos de Barcelona vamos a ver cómo la institución democrática que está más próxima a nuestra vida cotidiana, marca una diferencia entre las lenguas maternas que hablamos.

Ignorando la aportación que hemos hecho al desarrollo de la ciudad. Ignorando el esfuerzo que a ella le hemos dado. Ignorando la generosidad con la que asumimos su diversidad social y económica. Ignorando la asimetría con la que los distintos sectores sociales han contribuido a su construcción y la asimetría inversa con la que se han distribuido los beneficios de la acción colectiva. Ignorando que la eficiencia futura de esta institución depende del nivel de identificación que todos los ciudadanos encontremos en ella ; esta corporación, que ahora estáis representando en este acto por los votos de confianza que en su día os dimos, nos propone unos procedimientos de comunicación entre ella y los ciudadanos que, a mi juicio, en modo alguno van a mejorar su eficiencia.

Declarar que la lengua propia de la institución es únicamente la lengua catalana y que la otra lengua catalana, la materna de muchos ciudadanos de Barcelona, sólo es oficial y lo es además porque unas leyes de orden superior y externas a la voluntad de dichos ciudadanos así lo establecen, constituye sencillamente un error, un preocupante error. Aparte de la inseguridad jurídica que introduce el concepto lengua propia, hay en esta discriminación un gesto de extrañamiento colectivo inasumible.

Alcalde y concejales de la ciudad: creo sencillamente que no nos lo merecemos. De la misma forma que hemos aportado lo mejor de nuestro esfuerzo a construir esta hermosa ciudad, le hemos aportado también elementos que le han permitido desarrollar un papel en el mundo tal que, hoy, Barcelona, es una ciudad de referencia planetaria. Entre esos elementos está nuestra lengua, una lengua que nos pone en comunicación con millones de personas y a las que podemos hacer llegar nuestras ideas, nuestros productos y nuestra solidaridad con un menor esfuerzo.

La propuesta de redacción que nos proponéis consolida la presencia de nuestra lengua en esta ciudad como fruto de acontecimientos históricos que se repudian, consolidáis el estigma de violencia antigua que se ha querido lanzar contra ella. Alcalde Maragall, un amargo sabor de boca nos quedaría si como colofón y punto final a tu brillante trayectoria en la ciudad de los prodigios, nos legaras esta visión.

Barcelona se prepara para ser foro universal de las culturas en el año 2004. El ejemplo de ofrecer al mundo la demostración de que es posible la coexistencia, en el mismo espacio y al mismo tiempo, de diversas formas culturales, y que esta coexistencia es compatible con un productivo dinamismo de todas ellas, es la mejor y más definitiva demostración de la autoridad que la ciudad de Barcelona puede adquirir ante tos ojos de la comunidad internacional de las culturas para concentrar en ella la atención de los que son conscientes de que este nuevo mundo, cada vez más complejo e interdependiente, necesita de iniciativas y proyectos que satisfagan las necesidades de realización cultural de sociedades cada vez más libres y exigentes.

Alcalde Maragall, concejales de Barcelona, construir una sociedad cohesionada no es sencillo, requiere de grandes esfuerzos porque los costes transaccionales que resultan de atender a la demanda de todos sus ciudadanos son elevados. Intentar simplificarlos y reducirlos es una tarea legítima. Dotar a la sociedad de unas reglas básicas homogéneas de comunicación y de valoración ayuda a ello, pero la excesiva simplificación de dichas reglas presenta el riesgo de hacerlas ineficaces o de conducirnos a una sociedad totalitaria.

Frente a la comodidad que dichas simplificaciones pueden aportar a los gestores públicos y a los dirigentes sociales y económicos, hay que plantear la exigencia de mayores niveles de esfuerzo a aquellos ciudadanos que se ofrecen para gestionar las decisiones colectivas. No podéis pretender simplificar la realidad aunque ello haga más difícil vuestro trabajo. No es bueno, además, que esta simplificación se pretenda llevar por la línea de la apelación a sentimientos fáciles y simplificadores. La sociedad Barcelonesa os puede exigir un mayor nivel de inteligencia emocional porque yo creo que se lo merece.

Si vosotros no sabéis poneros a la altura de esta exigencia hoy inaplazable, devolvernos la confianza que los ciudadanos os dimos en su día. No la merecéis. Devolvérnosla que a algunos encontraremos que al menos lo deseen intentar.

Para acabar, Alcalde Maragall: Barcelona se ofrece como capital a toda Cataluña; en esta oferta todos nuestros vecinos, los más próximos y los más lejanos, deberán poder ver la capacidad de esta ciudad para representarlos a todos. No podemos defraudarlos. Yo, por mi parte, además, estoy convencido de que Barcelona puede ser no sólo la capital de Cataluña, sino la cocapital de España siendo la sede de su Senado y una de las principales capitales del mundo de la multiculturalidad, de la pluralidad y de la complejidad. Esta debería ser, que no otra, la apuesta por la identidad de su futuro.

Julio Villacorta
Ciudadano de Barcelona

 

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