Compañeras y
compañeros delegados :
Quisiera, en primer lugar, agradecer sinceramente a aquellos
compañeros y compañeras que con su firma me permiten intervenir en este turno de
análisis del informe de gestión de la Comisión Ejecutiva el gesto de apoyo o, en su
caso, de generosidad.
Para respetar los términos de mi petición quiero dejar claro que no
he pedido la firma en apoyo de las tesis que voy a exponer, sino en apoyo de podar
expresar una línea de pensamiento que a lo largo de los distintos Consells Nacionales a
he venido expresando.
Queda claro, pues, que no todos los que han solicitado mi intervención
se vinculan expresamente a su contenido. Dicho esto, quiero explicar brevemente el esquema
de mi intervención.
Mi intervención tiene tres partes: En la primera presentaré el modelo
de análisis. Será lógicamente breve. En la segunda plantearé el análisis propiamente
dicho según, obviamente, dicho modelo. Y en la tercera plantearé cuál ha de ser a mi
juicio la posición que los delegados a este congreso deberían tomar en relación a la
votación de la gestión de la Comisión Ejecutiva.
Modelo de análisis
Se puede afirmar que lo que hoy nos planteamos es algo más que el
análisis de la gestión de la ejecutiva desde el último congreso. Hoy analizamos el
final de una etapa del Proyecto socialista en Cataluña, analizamos el período que va
desde la constitución de nuestro partido hasta el momento actual. Analizamos un proyecto
para Cataluña y para España que ha sufrido suertes diversas según los ámbitos de
aplicación. Pero en este análisis no sólo nos encontraremos con la labor hecha por
nuestro partido. Para explicarnos según que cosas tendremos que hacer una reflexión
sobre la actitud y evolución de la propia sociedad catalana.
Nuestro proyecto inicial se presenta en un tiempo político (1980) en
el que sólo se aprecia una dimensión política : la dimensión social con las dos
orientaciones tradicionales: derecha e izquierda. Apunta en ese momento una segunda
dimensión pero su amplitud es mínima : la dimensión nacional.
Con el transcurso del tiempo y de una serie de acontecimientos
políticos esta situación se va invirtiendo, lo que era la dimensión social se va
reduciendo : tendencia al centrismo y lo que era la dimensión nacional se va ampliando.
Hoy el espacio político presenta una mayor amplitud en su dimensión
nacional que en su dimensión social.
Para poder entender a esta sociedad y para responder a las necesidades
de la misma es necesario conjugar simultáneamente doctrinas políticas que respondan a
esta realidad.
Nuestro partido ante esta realidad respondió con las doctrinas del
socialismo democrático y el catalanismo político. Dos doctrinas políticas que sin ser
lo mismo son indispensable tener en cuenta para entender la génesis de nuestro partido,
sus aspiraciones, su trayectoria y sus logros y fracasos.
Y digo dos doctrinas y no dos bloques sociales, dos doctrinas y no dos
comunidades, dos doctrinas y dos corrientes para marcar ya una primera diferencia con
aquellos que han pretendido reducir esta complejidad a una representación esquemática
unidimensional : el llamado catalanismo progresista
Análisis de una etapa 1980-1996
De los tres planos políticos el los que este partido actúa
fundamentalmente : municipal, autonómico y estatal, creo que todos somos conscientes que
en el primero y tercero hemos sido capaces de articular una oferta a la sociedad que ésta
ha entendido, ha deseado, ha apoyado hasta el presente que, en el caso estatal
recientemente ha suspendido, y en el caso municipal sostiene.
Es en el segundo plano, en el plano autonómico, en donde -siendo la
razón de ser de nuestro partido- no hemos sabido ofrecer a la sociedad un proyecto que
haya entendido, haya deseado, ni que haya apoyado mayoritariamente.
En este ámbito, la inmersión en el catalanismo político del bloque
social que representamos ha provocado su anorexia cultural, que unida a su raquitismo
económico crónico ha provocado su asfixia política.
Por contra la atmósfera creada artificialmente desde las elites
políticas catalanistas, mientras ha adormecido a amplios sectores sociales, ha creado las
condiciones óptimas para hacer hegemónico un proyecto identitario para Cataluña.
Este modelo pudo funcionar durante un cierto tiempo ya que, a pesar de
que el catalanismo como doctrina cultural no es apto para cobijar a la totalidad de la
sociedad catalana, la composición de aquel con los valores de la izquierda permitía
visualizar un espacio político denso aunque virtual : el del catalanismo progresista.
Pero este modelo político que durante mucho tiempo todos hemos apoyado
y que hoy, todavía, la mayoría del partido apoya no ha sido aceptado por la sociedad
catalana.
Y esto ha sido así por dos motivos : primero porque los sectores
catalanistas añejos han desconfiado de la solidez de la sociedad y segundo porque los
sectores indiferentes a la doctrina cultural y lingüística del catalanismo se han
inhibido.
Compañeras y Compañeros:
La sociedad catalana que nosotros aspiramos a representar presenta
tales perfiles que, con la experiencia sufrida, nos obliga a abandonar esa estrategia de
situarnos en un hipotético centro de gravedad de la sociedad catalana, porque en él no
hay nadie.
El nuevo modelo organizativo no es el de dirigentes virtualmente
centrados en ese hipotético centro de gravedad, sino el de dirigentes realmente
representativos capaces de generar un proyecto centrado por su capacidad de diálogo, de
negociación y de síntesis y no centrado por su propuesta política.
Diálogo, negociación y síntesis que deba poderse percibir de forma
clara por la sociedad
Modelo de decisión para el voto
No es legítimo hacer leña del árbol caído, máxime cuando este
árbol nos ha dado buenos frutos y buena sombra, pero tampoco haríamos frente a nuestro
deber si no realizamos un juicio serio, un juicio político severo, sin sentimentalismos.
Condensar un juicio que nos fortalezca como intelectual orgánico, dé
confianza a la sociedad de que esta organización la ha servido bien, y que en el futuro
mas inmediato pueda catapultar a la sociedad a nuevas cotas de progreso, colectivo e
individual.
Un juicio que no rompa el frágil material del que estamos hechos los
humanos cuando además de presentar el balance de nuestros actos presentamos también para
su valoración los sentimientos que en los demás despertamos.
Si alguien piensa mirando hacia dentro y hacia fuera del partido que
nuestra labor ha presentado lagunas importantes, y en un acto de reflexión ve que no ha
sido capaz de detectarlo hasta ahora. Que ahora comprende que algunos elementos de nuestro
proyecto político han presentado serios fallos, pero que nunca lo ha dicho. Lo que tiene
que hacer es abstenerse.
Si alguien, como es mi caso, ha sido consciente de dichas carencias y,
en mayor o en menor medida, se ha visto representado por mis posiciones o por otras que se
hayan podido expresar como críticas durante esta época, lo que tiene que hacer es votar
en contra.
Los que no aprecian errores básicos de la línea política seguida,
evidentemente, deberán votar en positivo. Estos ponen en juego su capacidad de análisis
y comprensión de la sociedad en la que viven y a la que pretenden servir y deberemos
esperar a las próximas elecciones autonómicas para valorar dicha capacidad. Debo decir
que hasta ahora, lamentablemente, por lo menos, puedo expresar mis serias dudas y reservas
sobre dicha capacidad colectiva.
La gestión de la Comisión Ejecutiva -y en especial la de nuestro
primer secretario- no puede ser votada en contra por aquellos que han ido coincidiendo en
el proyecto mayoritario del partido.
Todo el partido es responsable de la situación que estamos pero tú
amigo Raimón como Primer Secretario eres el primer responsable, por tu liderazgo.
Compañeras y compañeros el tiempo concedido por la Mesa se me ha
acabado, creo que concisamente he planteado mis críticas fundamentales. Con ello creo
hacer un servicio a mi partido. Espero que así sea entendido.
Muchas Gracias