POR UN PROYECTO
POLÍTICO SOCIALMENTE PROGRESISTA, NACIONALMENTE LAICO Y CULTURALMENTE PLURAL
1. PREAMBULO
1. 1 El balance de la autonomía
Han pasado 15 años, aproximadamente, desde que Cataluña, en el
marco de la recuperación de las instituciones democráticas en España, recuperó sus
instituciones de autogobierno. Es este un margen de tiempo suficiente para hacer balance,
profundizar en lo acertado y corregir los errores.
Para muchos hombres y mujeres identificados con aquellas fuerzas
políticas que comparten, desde trayectorias históricas y culturas organizativas
distintas, los valores de igualdad, libertad, solidaridad y progreso social, este balance
presenta en la actualidad los suficientes claroscuros como para plantearse una cuidadosa
disección de lo ocurrido durante estos años y poder así poner las bases de las
prioridades que en el futuro inmediato creemos deberían informar la acción política de
la izquierda catalana.
1.2 Una izquierda sorprendida
Aunque hay, sin lugar a dudas, aspectos altamente positivos, no
podemos por menos que constatar algunos problemas profundos. A nuestro juicio, y a la
vista de la actual situación política catalana, tenemos que denunciar que del conjunto
de parcelas de poder que Cataluña ha adquirido con motivo del proceso autonómico, no
sólo no se ha producido una distribución social equitativa, sino que se ha ignorado
totalmente el esfuerzo realizado realmente por aquella mayoría social que más
contribuyó con su esfuerzo a la conquista de las libertades colectivas de Cataluña : la
clase trabajadora.
Así, podemos constatar, con sorpresa, que aquella formulación
política que en los años 70 y buena parte de los 80 compartían algunos sectores de la
izquierda de que, la política de afirmación nacional y la liberación de clase eran dos
caras de la misma moneda, que la una implicaba la otra de la misma forma que el día sigue
a la noche, y que constituía la base del armazón teórico práctico de esa misma
izquierda, hoy, en la recta final de los 90 dicha afirmación, por la fuerza de los
hechos, dista mucho de poder ser mantenida.
El descarado desequilibrio que entre estos dos objetivos se ha impuesto
no es ajeno, por otra parte, a las equivocadas prioridades políticas que desde la
izquierda se han venido planteando hasta la fecha. La interpretación y la prioridad dada
a dicha política de afirmación nacional catalana, no sólo ha supuesto el aplazamiento
de determinados objetivos sociales, sino que ha llevado a la clase trabajadora y a las
clases populares en cuya composición destacan ciudadanos con raíces distintas a la
cultura oficial catalana a una subordinación política, económica, social y cultural
sobre la que es urgente reflexionar.
La mayoría social, que en las elecciones generales se pone de
manifiesto, ve como, en virtud de la aritmética parlamentaria, el poder político y sus
correspondientes rentas son usurpados por un compacto grupo social la burguesía
catalanista que ejerce y distribuye, en beneficio propio, los frutos del autogobierno.
El nuevo orden económico internacional que se va imponiendo requiere
en estos tiempos de una respuesta de las clases populares, no sólo catalanas o españolas
sino europeas. La conservación de la sociedad de bienestar en la que el estado tiene
todavía mucho que jugar no podrá hacerse desde una actuación fragmentada de los que
viven de las rentas de su trabajo. Si en esta nueva situación el capital ha conseguido su
mayor cota de libertad para buscar su máxima retribución, al trabajo le corresponde
crear las condiciones para que los equilibrios sociales no queden dañados ni alterados.
1.3 De la ciudadanía como valor al valor de la identidad
Es oportuno traer a colación, entre otras cosas, el hecho de cómo
todo el bagaje de valores democráticos que acompañaron al proceso de la transición
política y que se fundamentaban en la prioridad de los valores de ciudadanía y de los
derechos fundamentales del hombre, se han ido transformando astutamente y sustituido
progresivamente por los valores de símbolos y factores esencialistas como los de lengua,
cultura e identidad.
Asimismo, en este sentido es oportuno llamar la atención sobre la
sustitución que se ha llevado a cabo del concepto democrático de nación, fundamentada
en la soberanía de sus ciudadanos y en su igualdad, por un concepto etnicista de nación
Las estructuras políticas y sus acciones ya no sitúan al ciudadano en
el centro de su acción, sino que en esta posici6n se encuentran conceptos abstractos a
los que los ciudadanos deben someterse de buen o de mal grado. El objetivo de hacer a los
ciudadanos a la medida de una idea de país y no el país a la medida de los ciudadanos,
ha invadido todos los ámbitos de la vida política y corre el riesgo de invadir la vida
civil y privada.
1.4 Democracia, ciudadanía y derechos humanos fundamentales
La necesidad de recuperar la democracia y ponerla al servicio de
las personas. La necesidad de que la ciudadanía vuelva a ser el valor principal del
entramado legal y el principal sujeto de la acción política. La necesidad de que vuelva
a tener vigencia la afirmación de que es ciudadano catalán todo aquel que vive en
Cataluña, con toda su carga de laicismo civil, independientemente de los sentimientos de
pertenencia nacional que se tengan. La necesidad de que los derechos civiles sean
plenamente garantizados se ame o no a Cataluña. La necesidad de ser considerado
ciudadano, independientemente de si se desea adquirir o no la identidad catalana
dominante. Todas estas necesidades constituyen hoy el cuerpo de una nueva reivindicación
de aquellos que, como hijos del viento, no tienen otro patrimonio que su trabajo, ni otra
identidad que la de reconocerse a si mismo.
1.5 Los hechos nacionales y los sentimientos de pertenencia
Esta llamada al laicismo civil no nos impide reconocer, a pesar de
todo, la evidencia de que los citados conceptos de nación, lengua, cultura e identidad
deben ser tenidos en cuenta pues, en definitiva, forman parte de las necesidades de
algunos colectivos sociales. Pero en este sentido y desde nuestra propia soberanía, la
soberanía que hoy descubrimos con sorpresa que no tenemos por igual todos los ciudadanos
de Cataluña, la tarea de construir el edificio colectivo de nuestra identidad, de una
identidad que se fundamenta en los valores democráticos y en el que la diversidad se
perciba como un elemento propio y positivo
1.6 El proyecto de identidad colectiva compartible y
nacionalmente laico
Este ejercicio de soberanía debe centrarse en los perfiles
culturales, lingüísticos y en sus consecuencias educativas, tratando de sentar las bases
necesarias para definir un proyecto de sociedad en el que todos sus ciudadanos nos podamos
realizar individual y colectivamente. Nos podamos realizar sin renunciar a nuestros signos
de identidad, y lo podamos hacer superando viejos rencores colectivos, consiguiendo que
estos signos se incorporen legítimamente al perfil de la identidad colectiva propia de
Cataluña.
Este proyecto deberá ser nacionalmente laico para que tengan encaje en
él todos los sentimientos de pertenencia nacional presentes hoy y en el futuro en
Cataluña y centrado en poner, al servicio colectivo, las parcelas de soberanía y las
áreas de gestión que se sitúan hoy en día en el ámbito de Cataluña y las que en el
futuro se vayan incorporando.
2. POLÍTICA CULTURAL
2.1 La multiculturalidad de Cataluña
En Cataluña no sólo coexisten dos lenguas, en Cataluña coexisten
una diversidad de culturas. Cataluña se identifica precisamente por ser una sociedad
multicultural. Este debe ser el punto de partida inevitable. Asumir que es cultura
catalana toda la que se produce por sus ciudadanos, independientemente de porqué es así,
es la condición necesaria para encontrar las fórmulas para conseguir una sociedad
avanzada y preparada para construir su propio futuro con solidez.
Sin embargo, este punto de partida se presenta en contraposición al
actual discurso dominante. Un discurso que arranca con el postulado de que Cataluña tiene
una identidad propia estática, porque tiene una historia, una cultura y una lengua
propias. Para la actual formulación del catalanismo el punto de partida no es el
multiculturalismo, sino una identidad propia que, estando amenazada y marginada, debe
empezar su reconquista. La multiculturalidad que reivindicamos no es, además, sólo la
que reconoce la presencia de otras etnias, sino la que asume, también como tal, la
coexistencia en Cataluña de las distintas identidades culturales fruto de las diversas
olas inmigrantes españolas.
2.2 La pluralidad versus la homogeneidad
Viejo es el debate entre la necesidad de un cierto nivel de
homogeneidad en una sociedad como requisito para su supervivencia y estabilidad y la
libertad de sus ciudadanos para asumir, expresar y promocionar modelos plurales de
identidad cultural como resultado de sus derecho humanos fundamentales.
La homogeneidad otorga economía de esfuerzos, poder de negociación y
de lucha y/o resistencia frente a otros La pluralidad es exponente de la libertad,
facilita la creatividad, la innovación, la seguridad en la propia identidad y, con el
reconocimiento social de todas ellas, constituye un instrumento necesario para la
cohesión social. Como en otros muchos campos, en la naturaleza dialéctica de la realidad
social habrá que encontrar respuesta a este debate.
2.3 La interculturalidad: la cultura de la pluralidad cultural
Frente a la integración o al asimilismo que el fundamentalismo de
la homogeneidad debe plantear para alcanzar su ideal de sociedad, frente a la
segregación, la interculturalidad es la respuesta correcta a la pluralidad cultural, es
decir ante la multiculturalidad.
Cultura: creación y recreación
Es preciso resituar el concepto y la función de la cultura dentro de la sociedad
moderna para poder abordar c( garantías un modelo de interculturalidad o lo que es mismo
un modelo de gestión de la multiculturalidad. Si cultura es todo aquello que no siendo
innato es capaz; de hacer feliz al hombre y se concibe la cultura en sus di aspectos de
creación y recreación, de proyección hacia futuro y de recuperación del pasado, de
esfuerzo y i divertimento, de inquietud de búsqueda y de complace cía en lo conseguido,
no será difícil trazar el perfil i dicho modelo.
Recrear en la pluralidad
En todas aquellas acciones, iniciativas que lo que plantea es esa dimensión de la
cultura que hace énfasis i la recreación, en el divertimento, en la complacencia i lo
obtenido deberá primar más la libertad de que toda persona y todo grupo puedan proyectar
la totalidad de que constituye su legado cultural. En él todos encontramos una parte de
nuestra identidad y una base segura para proyectamos socialmente siempre que la
multiculturalidad sea un hecho aceptado.
Crear para compartir
En aquellas iniciativas en las que lo que se plantea es dimensión creadora, la
concepción del futuro, el esfuerzo de la laboriosidad y la inquietud por satisfacer
nuevas necesidades, deberá primar la búsqueda de elementos de unión, de cohesión
social, de enriquecimiento colectivo de aportación de la individualidad a lo colectivo y
a lo plural.
2.4 Cultura y mercados culturales
La cultura catalana: un mercado históricamente limitado
El problema de las competencias en el mercado cultural ("tradició" y nueva
cultura popular urbana, consumo de literatura en castellano y en catalán...) no puede ni
debe resolverse mediante políticas proteccionistas a ultranza, que ignoran el hecho
fundamental de las limitaciones del actual mercado cultural en catalán y de que el nivel
de producción y consumo en dicha lengua ha sido históricamente bajo (incluso en los
siglos XV y XVI), de lo que no cabe culpabilizar a los castellanohablantes.
La presión sobre la demanda o la doble imposición
Tampoco parece democrático ni útil que, para aumentar la demanda, se
"catalanice" a los escolares castellanohablantes para que consuman símbolos
patrióticos (incluyendo las "leyendas nacionales"). No es aceptable para la
izquierda que a los castellanohablantes se les haga pagar por partida doble el
"proteccionismo" discriminatorio del catalán : en dinero (contribución a la
financiación de la "normalización") y en especie ("inmersión
lingüística", producción editorial escolar en catalán...). La mejor manera de
estimular el consumo de lectura en catalán es incentivar la vida cultural en general y
elevar el nivel lector de las clases populares en cualquiera de las dos lenguas
Equidad en la asignación de recursos públicos
Si el estímulo de la producción y consumo en catalán ha de contar con el apoyo
institucional y mediático, debiera contemplarse también el eco institucional y
mediático de aquellas iniciativas culturales populares que utilizan como lengua vehicular
el castellano. Es obvio que no reside en estas celebraciones populares la causa de la
debilidad del mercado cultural catalán.
El negocio del nacionalismo cultural
Se ha de elaborar y transmitir desde instancias públicas un discurso no instrumental
de la lengua, a fin de contrarrestar el corporativismo lingüístico cultural y las
fijaciones mentales nacionalistas que predominan en ciertos ambientes (educativos y
culturales) copados por titulados y profesionales de la pequeña burguesía y clases
medias, cuyo único asidero de promoción laboral y profesional es la gestión y
transmisión del nacionalismo cultural. Ha de entenderse que, con frecuencia, la supuesta
defensa del catalán obedece al interés de esa "menestralía intelectual" en
hacer cargar al erario público con las producciones en catalán, sean o no mediocres, de
las que ellos son gestores o productores.
2.5 Intercambio y diálogo cultural Cataluña-España
La evidencia de la existencia de un marco cultural español al que
históricamente, y mucho más aún en la época contemporánea, ha estado asociada la
cultura catalana, plantea la necesidad de mantener una actividad permanente en la
organización desde Cataluña de iniciativas de intercambios culturales con el conjunto de
la sociedad española que deberá abarcar desde alentar encuentros surgidos de iniciativas
sociales o asociativas, los intercambios con los municipios originarios de los grandes
contingentes inmigratorios y la realización de proyectos compartidos por instituciones de
Cataluña y otras Comunidades Autónomas, hasta la organización desde Cataluña de
jornadas de estudio de las relaciones históricas y culturales entre Cataluña y otros
pueblos españoles.
2.6 La historia en la interculturalidad
Los pasados plurales
El pasado de una sociedad es el pasado colectivo y el pasado de sus componentes. El
pasado es lo que ha existido, se tenga o no conocimiento de él, exista como historia o
no. Por ello el pasado es siempre plural, complejo y hasta cierto punto hay que ser
consciente de que su autenticidad es muchas veces inescrutable.
Por otra parte el pasado, además, nos proporciona algunos de los
elementos con los que conformamos nuestra identidad.
Encuentros y conflictos: factores de relación
El pasado, entre las personas y entre las sociedades presenta momentos de encuentro,
de sintonía de colaboración y momentos de conflicto de discrepancias de competencia e
incluso de enfrentamientos, todos ellos son factores de relación, positiva o negativa,
pero en definitiva de relación.
Cataluña en este sentido presenta un denso bagaje de relación con
los pueblos y sociedades de su entorno, un entorno europeo pero también, y
fundamentalmente, ibérico y mediterráneo. Ella misma, como no puede ser menos, está
configurada por esta dinámica que ha afectado a sus distintas áreas. La intensidad y
frecuencia de estas relaciones marcan también el perfil de la identidad de una sociedad.
Las historias de los conflictos
La explicación del pasado, su concreción como conocimiento constituye la historia.
En este sentido es un elemento fundamental de la cultura y obviamente de su dimensión
recreativa. Pero la historia es también creación. Por ello la historia debe asumir a la
vez su función de abono del legado cultural diverso y plural de nuestro pasado, de la
identidad de todos y soporte del proyecto de convivencia del futuro.
La historia de Cataluña, la historia que debería explicarse en
los programas educativos deberá por lo tanto explicar sus conflictos como factores de
relación y como hechos que abrieron la puerta a nuevas etapas colectivas. La conciencia
colectiva del pasado no puede ignorar que más de la mitad de la sociedad catalana,
probablemente mucho más, hunde sus raíces en los pueblos que rodearon en el pasado a
Cataluña. Una historia que no contemple esta realidad podrá decorar fastuosamente los
sueños de algunos, pero constituirá sin lugar a dudas una fantasía romántica o, en el
peor de los casos, el fruto de un adoctrinamiento alienante en beneficio de un núcleo
dominante, pequeño y obseso
Nuestro presente: pasado del futuro
Para el futuro nuestro presente será su pasado. Para que la historia a explicar en
ese momento no se encuentre con los dilemas que hoy presenta respecto a nuestro pasado, es
preciso que nuestro presente sea lo más transparente posible. Es por lo tanto bueno y
necesario que ningún conflicto por muy difícil de abordar que sea permanezca oculto.
Sólo al miedo hay que tenerle miedo.
Hablar y reflexionar sobre las diferencias en una sociedad no es
encender la chispa que pueda provocar una hoguera, es crear las condiciones necesarias
para la gestión positiva y enriquecedora de la multiculturalidad ahora y en el futuro.
2.7 Medidas concretas
Para garantizar el eficaz desarrollo de una política de
interrelación cultural se proponen las siguientes medidas:
- Creación de un Consejo de la Interculturalidad con participación de representantes de
todas las culturas presentes en Cataluña.
- Creación de una Dirección General en el Departamento de Cultura específica de la
Política Intercultural
- Dotación de un fondo igual a la asignaci6n otorgada a la normalización lingüística
para financiar actividades de las organizaciones no gubernamentales vinculadas con las
distintas identidades culturales presentes en Cataluña.
- Creación dentro de la Corporación Catalana de RTV de un órgano especializado en el
seguimiento y control de una política no discriminatoria en relación a las culturas
citadas.
3. POLÍTICA LINGÜÍSTICA
3.1 Las lenguas instrumento de comunicación
En el marco del proyecto de sociedad que deseamos para Cataluña es
evidente que el tema lingüístico tiene una importancia capital. Ante todo no puede
perderse de vista la consideración de que las lenguas son fundamentalmente instrumentos
para la comunicación. Sin embargo, no podemos ignorar que también son instrumentos que
pueden ser utilizados para el dominio y control social. La difusión conseguida por
algunas lenguas ha estado vinculada a su utilización en el marco de unas políticas
imperialistas. En una valoración más relativa, la extensión de las lenguas ha
significado también la posibilidad de transmitir de forma más eficaz las conquistas
técnicas, económicas, sociales y humanísticas. La valoración, por ello de los mismos
hechos históricos debe llevarse a cabo bajo el prisma de la relatividad histórica
3.2 La socialización lingüística
Desde la perspectiva de una política al servicio de la ciudadanía
no puede ignorarse la realidad social. En este sentido es preciso clarificar el alcance
que adquiere el concepto de bilingüismo y las consecuencias que de ello se derivan. El
dato de partida que no puede ignorarse es la existencia de dos lenguas en el seno de la
sociedad catalana que constituyen cada una de ellas la lengua materna de un importante
segmento de la población. Por ello cuando se afirma que Cataluña es una sociedad
bilingüe lo que se constata, fundamentalmente, es este hecho.
Al margen de esta realidad es deseable, y así deberán actuar los
poderes públicos, que cada vez más los ciudadanos de esta comunidad vayan adquiriendo la
condición de bilingües.
Es necesario, para estructurar una sociedad igualitaria, llevar a cabo
un auténtico proceso de socialización lingüística que ponga al alcance de todos los
ciudadanos esos dos instrumentos lingüísticos de comunicación que son la lengua
castellana y la lengua catalana, pero este proceso de socialización no puede
transformarse en un proceso de expoliación del legado cultural y social de los ciudadanos
catalanes sea cual sea éste.
3.3 Bilingüismo oficial, social y personal
Es imprescindible destacar en este punto una idea no siempre bien
explicada, es comúnmente aceptado el hecho de que el bilingüismo personal perfecto es
una condición que no todo el mundo está en condiciones de alcanzar ya que éste depende
de la presencia equilibrada de ambas lenguas en la vida de cada persona. Los sistemas
educativos deberán suministrar los medios para que el bilingüismo de las personas
alcance el máximo nivel posible pero, a pesar de todo, no se puede proyectar la
organización de una sociedad sobre la base de que esta condición de bilingüe ideal
será una facultad adquirida por todos sus ciudadanos. La socialización lingüística que
más arriba se planteaba no es un proceso que tenga garantizado que puede alcanzar de
forma igualitaria a todo el mundo.
Por todo ello, la organización y el funcionamiento de los poderes
públicos deberán responder a esta realidad. Su diseño deberá garantizar el derecho de
los ciudadanos a relacionarse con las instituciones en su lengua pero, a la vez, no podrá
discriminarlos, a la hora de su participación en los mismos, ni en función de su
capacidad ni en función de su actitud en el uso de la facultad de escoger su propia
lengua.
3.4 Lenguas, familia y derechos de la mujer
El hecho de que la organización familiar, en sus múltiples formas
de concreción, constituya la célula básica del proceso de socialización del individuo
es razón más que suficiente para otorgar a la lengua familiar un reconocimiento y
tratamiento social de acuerdo con su peso en la sociedad.
El peso específico que la lengua propia de quien asume la figura del
rol materno tiene en la definición de la lengua familiar, asigna a las mujeres que son
madres un papel definitivo en la configuración lingüística de la sociedad.
En este sentido el derecho de las madres a decidir el instrumento de
comunicación con sus hijos no puede ni ser ignorado por la sociedad ni puede quedar
desatendido. El sistema escolar basado en la inmersión deberá ser especialmente
respetuoso en la educación del aprecio del niño por la lengua, cultura e identidad de
sus padres.
Incorporar al bagaje reivindicativo de la mujer en la sociedad este
derecho constituye una tarea más en la lucha por la igualdad de derechos de la misma.
La situación privilegiada que ofrecen a las futuras generaciones los
parejas mixtos es un dato importante tanto a la hora de proyectar socialmente el valor de
los mismos, como a la hora de crear y promocionar los valores y los componentes de nuestra
identidad colectiva.
3.5 Lenguas y mercado de trabajo
El conocimiento suficiente de la lengua catalana no puede ser un
arancel en un mercado de trabajo que hoy no ofrece igualdad de oportunidades para todos.
La exigencia de un título o la obtención de un determinado módulo, no sólo para
acceder a la función pública, sino para tener acceso a la movilidad territorial y
profesional una vez dentro de ella, ha supuesto un coste adicional que no les ha eximido,
sin embargo, de hacer su correspondiente aportación tributaria a los costes de los
programas y actividades encaminadas a la recuperación, difusión y extensión del uso
social de la misma.
La injusticia generada por esta situación puede ser mayor aún si
prosiguen las acciones contenidas en el Plan General de Normalización Lingüística que
se proponen una abusiva y desmedida intervención en la vida social y en el mercado
cultural.
3.6 Lenguas y sociedad
Constituye un dato difícilmente cuestionable el papel nuclear que
la lengua tiene en el proyecto nacionalista del catalanismo. Se ha llegado a sintetizar la
expresión de que el nacionalismo catalán es un nacionalismo lingüístico. Con ello se
quiere legitimar que, a diferencia de los nacionalismos étnicos o religiosos, el
nacionalismo lingüístico se puede adquirir por el simple hecho de aprender una lengua.
Con la aprobación de la Constitución y el Estatuto de Autonomía
quedó acuñado un concepto : el de lengua propia. En su momento se explicó que éste
concepto constituía un título histórico que no tenía que despertar ningún temor en
los ciudadanos hispanohablante ; sin embargo, con el transcurso del tiempo este concepto
ha adquirido la condición de título jurídico. Con ello se legítima no solo la
imposición de una lengua sino también la discriminación por razón de la misma.
Es preciso, por lo anteriormente expuesto, recuperar el carácter laico
de los conceptos jurídicos que se sitúan en el entorno de la lengua y no admitir más
que el concepto de lenguas oficiales. Constituyen operaciones de camuflaje político el
desarrollo y utilización de conceptos como : lengua propia, vehicular, habitual, normal y
lengua necesaria que el citado Plan General de Normalización Lingüística esta
planteando.
Constituye también un dato reconocido el hecho de que con motivo de la
elaboración y desarrollo de la Ley de Normalización Lingüística se estableció el
criterio general de otorgar al catalán derechos individuales y colectivos mientras que al
castellano sólo se le reconocieron los derechos individuales. Esta situación ha
permitido establecer la política de discriminaciones que tanto ha padecido los ciudadanos
castellanohablante.
Para solventar esta situación se hace necesaria la reivindicación del
reconocimiento de la igualdad de derechos individuales y colectivos para las dos lenguas.
Sólo bajo esta situación se está en condiciones de responder con lealtad al principio
constitucional y estatutario de cooficialidad lingüística.
3.7 Lengua y medios de comunicación públicos
Recientemente asistimos con sorpresa a las directrices que los
dirigentes lingüísticos del país han transmitido a los medios públicos de
comunicación (TV3, Cataluña Radio, etc.). De forma inmediata se plantea la limitación
al mínimo de personas castellanohablantes a los programas de dichos medios, obligando a
los entrevistadores a no usar la lengua castellana en el desarrollo de la entrevista. Tal
medida constituye una sangrante discriminación y una injerencia intolerable a la libertad
de las personas a expresarse en la lengua de su conveniencia. La generosidad con la que
los ciudadanos castellanohablante ha tratado de compensar los pesares históricos sufridos
por la lengua catalana no puede volverse en contra de los mismos.
3.8 La normalidad lingüística
En el momento actual, en la perspectiva de la culminación del
proceso autonómico, se hace necesario poner fin a toda política que tenga como coartada
los agravios históricos sufridos por Cataluña. El concepto de normalización
lingüística presupone la existencia de una anormalidad. Es necesario que se reconozca
que la única anormalidad existente en este campo era la imposibilidad de que en la
enseñanza y en las instituciones públicas, la lengua catalana tuviera las mismas
oportunidades de estar presente que la lengua castellana. Esto está plenamente
conseguido.
Se trata ahora de reivindicar la normalidad lingüística. Se trata de
reivindicar la legitimidad de la presencia de la lengua castellana en Cataluña. Se trata
de reivindicar nuestro derecho a nuestra participación en la cosa pública. Se trata en
definitiva de defender nuestro derecho a participar en el proyecto futuro de Cataluña.
3.9 Sociedad bilingüe, sociedad libre
En definitiva se trata de conseguir una política lingüística que
desmonte radicalmente la posibilidad de que nadie pueda hacer de la lengua un instrumento
de control social. Todos hemos visto con sorpresa la imaginativa medida de presión
sindical que las fuerzas de seguridad de Cataluña han llevado a cabo estos últimos
tiempos. La estrategia de usar la lengua como medida de presión pone en evidencia el
papel que las autoridades de Cataluña le otorgan.
La posibilidad real de escaparse a los mecanismos de control y de las
estructuras autoritarias, está directamente relacionada con la posibilidad práctica de
utilizar las dos lenguas. Frente a las actitudes o tentaciones dominantes tanto de raíz
castellana como de raíz catalana, los ciudadanos de Cataluña tenemos en nuestro
bilingüismo una eficaz arma de defensa.
3.10 Medidas concretas
Con objeto de aplicar esta nueva política desde una base de
consenso social se proponen las siguientes medidas:
- Transformación del Consejo Social de la Lengua Catalana en un nuevo Consejo Social de
Política Lingüística dependiente del Parlamento de Cataluña.
- Presencia en dicho Consejo del movimiento social vinculado al proyecto de normalidad
lingüística.
- Modificación del Consorcio para la Normalizaci6n Lingüística adecuando su política a
los criterios que emanen del citado Consejo Social de Política Lingüística.
-Elaboración de una nueva normativa respecto a los requisitos lingüísticos necesarios
para acceder a una plaza en la administración autonómica y local.
- Revisión y reconsideración de todos los fallos que sobre oposiciones y concursos a la
administración autonómica estuvieron afectados por criterios de carácter lingüístico,
adecuándolos a la nueva normativa.
4. POLÍTICA EDUCATIVA E INTERCULTUR4LIDAD
4.1 Educar en y para la interculturalidad
En una sociedad plural culturalmente, como constatamos que es
Cataluña, la educaci6n en y para la interculturalidad se convierte en una pieza clave de
la política de interrelación, es decir de la gestión de la multiculturalidad.
Educar en la multiculturalidad es tener en cuenta la realidad cultural
plural. Educar para la interculturalidad es educar buscando factores de cohesión sin
invadir el derecho a la diferencia.
4.2 Modelo cultural de escuela
La realidad cultural de Cataluña obliga a una serena y profunda
reflexión sobre el modelo de escuela a desarrollar en esta comunidad.
Hoy podemos ver que la inmersión, la enseñanza de la historia y las
ciencias sociales en la escuela se presentan como componentes interrelacionados de un
amplio proyecto de homogeneización ideológica y de asimilación cultural, coincidente
con el lema del programa de cultura de CDC : "Una cultura, una lengua, una
nación". En la escuela actual se produce un adoctrinamiento político en beneficio
de una determinada opción ideológica y es evidente que el monolingüísmo, aunque
hábilmente camuflado, es objetivo explícito, como componente indisociable de la
identidad nacional monocultural.
Frente a este modelo debe plantearse una concepción abierta de la
educación social que permita a todos los escolares encontrar su propia identidad dentro
de la historia y del espacio geográfico y social en el que se mueve, capacitándolos a su
vez a responder positivamente a cualquier evento de movilidad geográfica al que se puedan
ver conducidos a lo largo de su vida, ya sea por motivos profesionales o personales.
4.3 Modelo nacionalmente laico de escuela
La existencia de dos sentimientos mayoritarios de pertenencia
nacional en Cataluña, así como la cada vez más creciente actitud agnóstica en lo que a
sentimientos nacionales se refiere, plantea la necesidad de ofrecer dentro del sistema
educativo la posibilidad de un adecuado encaje de este hecho. La educación en el respeto
a las creencias nacionales y a la laicidad no debe ser un modelo difícil de diseñar para
Cataluña. Se trata de poner en marcha y a punto, además, un modelo, que por ser
universalizable, sea exportable al resto de la sociedad española. El nacionalismo
catalán reivindica que la sociedad española sea educada en la plurinacionalidad. Este
mismo modelo debe ser apto para la escuela catalana.
4.4 Modelo lingüístico de escuela: un modelo de "segunda
generación"
Después de una cosecha de éxitos y fracasos, es hora de hacer una
reflexión a fondo sobre el modelo lingüístico escolar en Cataluña y sobre la mejor
manera de contribuir a una escuela de y para los ciudadanos, eficaz, cívicamente
armónica y democrática. Se trata, en este punto, de construir un pensamiento y una
praxis bilingüista "de segunda generación".
Dos características debe tener la educación, la eficiencia
pedagógica y la eficiencia social. Para ser pedagógicamente eficiente, la escuela debe
tener en cuenta la lengua materna de los niños. Para ser socialmente eficiente, la
escuela debe ser un lugar de socialización y convivencia. Entre estas dos
características hay puntos que pueden ser contradictorios, por ello se impone una
síntesis flexible.
Eficiencia pedagógica
La eficiencia pedagógica requiere utilizar como lengua vehicular en la primera
enseñanza la lengua materna del niño. Una vez fijadas las estructuras sintácticas en
dicha lengua materna, el niño puede ir adquiriendo el conocimiento de las estructuras
sintácticas de la segunda lengua oficial. Durante la primera enseñanza es compatible la
adquisición de las estructuras sintácticas de su lengua con la adquisición del
conocimiento de los fonemas de la segunda lengua oficial.
La eficiencia pedagógica plantea también la necesidad de que para
un correcto y profundo aprendizaje de la segunda lengua oficial no materna del niño es
necesario un cierto nivel de contacto con la otra lengua. Esta condici6n es aplicable
tanto a los niños castellanohablantes como a los catalanoparlantes.
Eficiencia social
La eficiencia social recomienda la no separación de niños en centros o aulas
distintas a lo largo del proceso educativo. La eficiencia social recomienda, también, que
aquellos niños que tengan una permanencia en Cataluña de forma transitoria puedan tener
una enseñanza que no suponga una ruptura en su proceso escolar.
Desde el punto de vista de la educación en la multiculturalidad es
conveniente también no ignorar lo que constituye una realidad social : la pluralidad de
sentimientos de pertenencia nacional y la dialéctica existente entre ellos.
4.5 La síntesis sociopedagógica: medidas concretas
Superar las contradicciones que se derivan de los criterios de
eficiencia antes enunciados no es una tarea fácil. La síntesis forzosamente deberá
suponer una solución de compromiso que sin ser una solución perfecta, será la más
viables. La sociedad catalana deberá asumir las consecuencias económicas, pedagógicas e
ideológicas de esta síntesis, síntesis que garantizará la cohesión social y el
derecho a la diferencia. Para ello, en el marco de una política cultural y lingüística
hasta aquí definida, proponemos:
- Establecimiento como principio de un modelo de escuela nacionalmente laica que no
implica necesariamente una escuela nacionalmente "atea".
- Libertad de lengua vehicular en el ámbito escolar.
- Mantenimiento del principio de no división de los niños por razón de lengua materna,
revisando el concepto de enseñanza personalizada.
- Desarrollo de un modelo bilingüe de enseñanza desde el primer año, teniendo en cuenta
la necesaria eficiencia pedagógica, con la flexibilidad adecuada a cada contexto social y
situación concreta y bajo el principio de respeto a la identidad del niño, a la
responsabilidad educativa de los padres y a la cohesión social de la clase, del centro
escolar y del entorno social en el que se encuentra.
- Redimensionamiento de las asignaciones de recursos a los centros escolares para acometer
con eficiencia el nuevo modelo de enseñanza bilingüe.
- Una política transparente de información a los padres de alumnos sobre las
posibilidades de elección que el nuevo marco legislativo resultante ofrezca, clarificando
las ventajas e inconvenientes de sus posibilidades.
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